DESCUBRE

¿Por qué soy fotógrafo de retratos y de patrimonio?

Porque mi sensibilidad convive perfectamente con ambas maneras de interpretar la realidad a mi alcance. No hay nada que me prive de ofrecer un trabajo de máxima calidad en ambos frentes : realidades sociales y entornos patrimoniales. La variedad y profundidad de mis trabajos lo prueban. Ambas constituyen dos maneras muy diferentes de acometer el trabajo de fotógrafo. Pero igualmente interesantes.

El Retrato

Mi modo de acercarme a la realización de un retrato se basa, sobre todo, en la espontaneidad. Es una fotografía más fresca, con mayor inmediatez. Y que, muchas veces, requiere de una aproximación personal al sujeto que deseo fotografiar. Ofrecerle confianza, vencer su resistencia con argumentos válidos y confiables. Explicarle, si es necesario, por que estoy interesado en obtener su retrato. Recuerdo, en los inicios de mi carrera como fotógrafo, que podía sentarme junto a un homeless en los alleys de Venice Beach en Los Angeles y quedarme conversando con él durante horas. Hasta el punto que era él quien, antes de despedirnos, me rogaba que volviéramos a vernos, me autorizaba a que le tomara un retrato y me pedía que, a ser posible, le mandara una copia. Lo que yo siempre hacía..

El Patrimonio y la Arquitectura

El trípode, la mirada reposada, la valoración del espacio –interior o exterior–, la comprensión de la luz, su estabilidad, sus cambios… el tiempo que transcurre lento en espera de obtener la mejor imagen posible. El buen conocimiento de la técnica es muy necesario en este tipo de fotografía. Y amar la arquitectura. Y ser buen conocedor del Arte en sus múltiples vertientes. Mi licenciatura en Historia y mis conocimientos de Arte me facilitan mucho mi trabajo como fotógrafo de Patrimonio y Arquitectura. Me permiten entender a fondo las características de cada espacio, sus cualidades, su valor intrínseco, la relación entre sus diferentes espacios –en fotografía de interiores– o con el entorno –en fotografía de exteriores–. Recuerdo estar a las cinco de la mañana, sentado frente al estanque del Patio de los Arrayanes en La Alhambra, esperando a que amaneciera. Esperando a que el sol coloreara de rojo la fachada del Palacio de Comares. Viendo a los vencejos rasear sobre el agua quieta. Sintiéndome inmensamente feliz. En esta modalidad fotográfica el buen uso del tiempo puede serlo todo. La paciencia, la técnica, las emociones y la felicidad sentida ofrecen, siempre, el mejor resultado.

¿Qué diferencia existe entre retratos profesionales y fotografías informales utilizadas habitualmente en webs?

La diferencia fundamental es la sensibilidad del fotógrafo en relación con la persona o personas fotografiadas. Después podemos hablar del mayor o menor conocimiento de la luz o luces que inciden sobre el modelo: su orientación, su intensidad, su valor tonal. Todo ello tiene la máxima importancia a la hora de tratar de “definir” con la cámara la personalidad específica del sujeto. La luz puede hacer destacar –o, en su defecto, ocultar– las características principales de un rostro. Es necesario establecer, desde el inicio, una relación de confianza entre el fotógrafo y el modelo y tener en cuenta, en la medida de lo posible, sus preferencias a la hora de plantear la fotografía. El fotógrafo debe confiar en su capacidad para mostrar una imagen que desprenda alguna emoción singular: alegría, confianza, madurez, tristeza, dolor…

¿Por qué contratar a un fotógrafo profesional?

Porque aporta experiencia, estrategia visual y coherencia comunicativa en proyectos personales o empresariales.

Mi formación en marketing permite interpretar mejor los objetivos del cliente y optimizar resultados.

¿Por qué priorizo proyectos editoriales?

Porque permiten trabajar con profundidad y tiempo en un territorio determinado.

Mi fotografía es interpretación y narrativa visual, respetando siempre la verdad del lugar.